PRINGLES JUAN PASCUAL (1775 – 1831)

Poco se sabe de sus orígenes, más algunos historiadores sostienen que nacido en San Luis  fue uno de los descendientes de la conocida princesa indígena Juana Koslay y el Capitán español Juan Gómez Isleño, es decir era mestizo.


Podemos decir que de niño se perfiló su sueño de montar a caballo porque pasó sus primeros años repeliendo ataques indígenas, pero  después no muy mayor debiendo trabajar para vivir, lo hacía  como  empleado de comercio hasta que repentinamente no dudó en renunciar para enrolarse  en las milicias de caballería de su provincia, justo en la época que don  José de San Martín era gobernador de la provincia de Cuyo.


En febrero del año 1819, según los cronistas independentistas los prisioneros realistas confinados en la provincia de San Luis se rebelaron, de los cuales la mayor parte eran los prisioneros de las batallas de Chacabuco y Maipú.


El más importante de ellos era el general José Ordóñez. Atacaron el cuartel de la ciudad y la casa del gobernador Vicente Dupuy, pero la rápida reacción del pueblo y de los soldados de la guarnición logró vencerlos.


Entre los héroes de la jornada se contaron el joven Pringles y un comandante riojano de milicias llamado Facundo Quiroga. Todos los prisioneros fueron muertos en la conocida como Matanza de San Luis.


Debido a este hecho justamente en San Luis cuando apenas  había cumplido veinticuatro años le otorgaron  una medalla de plata.


Campaña al Perú

En noviembre de 1819 se incorporó al Ejército de los Andes, en el Regimiento de Granaderos a Caballo, con los que hizo la campaña independentista al Perú. Allí participó en el desembarco en Paracas y en la batalla de Nazca.
Cuando un escuadrón realista se dispuso a pasarse al bando independentista, San Martín le envió instrucciones y garantías con una pequeña partida mandada por el teniente Pringles.


Pero este fue sorprendido por una partida realista en la playa de Pescadores, cerca del pueblo de Chancay. Superado por el número de sus enemigos se arrojó al mar, dispuesto a morir antes que rendirse o perder los mensajes.


El general realista Gerónimo Valdés le prometió respetar su vida, lo ayudó a salvarse y le permitió destruir los mensajes. Estuvo prisionero en el Callao hasta que este cayó en manos independentistas.


Se reincorporó a su regimiento, con un escudo que decía “Gloria a los Vencidos en Chancay”.


Participó luego de la fracasada expedición a los puertos intermedios de la costa sur del Perú, luchando más tarde en Junín y Ayacucho.
De regreso a nuestra patria se hizo unitario a destajo  y al participar en la guerra del Brasil y tuvo una actuación destacada en la batalla de Ituzaingó a órdenes de José María Paz.


Se unió a la revolución del general unitario Juan Lavalle contra Manuel Dorrego e hizo la campaña al interior de la provincia de Buenos Aires, peleando en Las Palmitas (cerca de la actual Junín), a órdenes de Isidoro Suárez.


Se unió a la campaña del general Paz hacia Córdoba, participando en las batallas de San Roque, La Tablada y Oncativo.
 Después de un choque feroz en Córdoba con Quiroga derrotado en San José del Morro y pocos días más tarde, el 19 de marzo de 1831, nuevamente fue derrotado en las márgenes del río Quinto.


Alcanzado por un oficial federal que no lo reconoció lo lntimó  a rendirse pero Pringles contestó que solo se rendiría ante Quiroga, por lo que el oficial le descerrajó un tiro en el pecho.


Moribundo, fue llevado ante  presencia de Quiroga, pero murió en camino. Quiroga cubrió su cuerpo con su propio poncho, y la amonestación al oficial que lo había matado resultó un elogio póstumo de su enemigo:
¡Por no manchar con tu sangre el cadáver del valiente coronel Pringles, no te hago pegar cuatro tiros ahora mismo! ¡Cuidado otra vez, miserable, que un rendido invoque mi nombre!


 Como asevera Armando Alonso Piñeiro:“Es frecuente que un personaje pase a la posteridad más señaladamente por algún hecho protagónico que por la totalidad de sus acciones. Algo de eso ha ocurrido con Juan Pascual Pringles, conocido desde siempre conocido como "el héroe de Chancay, el legendario episodio ocurrido a orillas del Pacífico donde Pringles prefirió arrojarse al mar antes de rendirse a los españoles, pero de cuya trayectoria global poco se ha hablado. Pocos conocen su breve y heroica vida”.

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Moribundo, fue conducido a la presencia de Quiroga, como señal de triunfo, pero murió en camino.


Quiroga cubrió su cuerpo con su propio poncho, y la amonestación al oficial que lo había matado, resultó un elogio póstumo al decir:
¡Por no manchar con tu sangre el cadáver del valiente coronel Pringles, no te hago pegar cuatro tiros ahora mismo! ¡Cuidado otra vez, miserable, que un rendido invoque mi nombre!

 

TODO ES HISTORIA (Anécdota sobre su vida)


 Nota informativa:
La historiadora  Guadalupe Palacio de Gómez reitera  la  información del consagrado Daniel Balmaceda acerca de nuestro patriota.


 El 8 de octubre de 1907 nació el Coronel Pringles en la provincia de Buenos Aires, (a 130 kilómetros al Noroeste de Bahía Blanca). Siendo  el séptimo hijo varón de Enrique Brost y Apolonia Holmann, un matrimonio de origen alemám denominados ruso-alemanes debido a que provenían del Volga.


 Estos inmigrantes decidieron acudir a las autoridades para solicitar que el Presidente de la Nación apadrinara a su hijo, siguiendo la tradición rusa de que el zar tomaba  como ahijado al séptimo varón.


 El trámite fue resuelto con rapidez, por entonces, el Presidente Don José Figueroa Alcorta aceptó gustoso el padrinazgo.


 El bautismo tuvo lugar en Pringles y el doctor Manuel Gascón actuaría como representante del Presidente y Berta Sieder, amiga de Apolonia, fue la madrina.
 Se reunieron frente a la Sede Municipal donde la banda local tocó el Himno Nacional Argentino, marchando luego a la parroquia Santa Rosa de Lima en caravana: los Brost con sus  siete hijos y el vecindario.


El presbítero Jesús Alfonsín bautizó a la criatura con el nombre de su ilustre padrino: José.


Los asistentes brindaron con champagne  y Gascón entregó a los Brost  el retrato del Presidente Quintana con su autógrafo.


A partir de aquel día se instauró como tradición argentina el padrinazgo presidencial para el séptimo hijo varón, sin que fuera de origen ruso.

 

 

Bibliografía:
Caldas Villar Jorge: Nueva historia argentina. 4 tomos. Buenos Aires.1966
Alonso Piñeiro Armando: La historia argentina que muchos argentinos no conocen. Buenos Aires. 1980.

Pringles Coronel. Pasaje. Topografía:
Corre de E. a O. desde 3300 hasta 3399 a la altura de Crespo 300.
Carece de designación oficial.

Recuerda al coronel Juan Pascual Pringles (1795-1831), militar argentino nacido en San Luis, guerrero de la Independencia argentina y héroe máximo de los puntanos.

 

 

NOTA CURIOSA DE NUESTRA CIUDAD

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Plaza Pringles de Rosario, a mediados del siglo XX.
Asevera Mikielievich: “Cubre la superficie rodeada por el pasaje Ponce (Hoy Pasaje Juan Álvarez) y las calles Paraguay, Córdoba y Presidente Roca. Su creación fue dispuesta por el interventor Floduardo Grandoli mediante resolución del 27 de diciembre de 1893, en terreno de propiedad municipal que había sido de la lonja de Correa.


Por decreto del C. D. del 9 de noviembre de 1897se la denominó Plaza General Paz, sin referir a cuál de los generales de ese apellido se homenajeaba: general Gregorio Paz o Brigadier General José María Paz.


El nuevo nombre de Paz, no logró desplazar en el transcurso de los años al de Pringles, impuesto por el vecindario cuando se formó la plaza, y que era también el del pasaje Aníbal Ponce (actualmente denominado Juan Álvarez) La oficialización del nombre de Pringles fue dispuesta por D. 21.748 del año 1958, en homenaje al héroe de Chancay. Por ley N°5.029, en el año 1959 se autorizó la erección en la plaza de un busto de Pringles, obra póstuma del escultor Nicolás Antonio de San Luis, que se colocó 10 años después.


En el centro está ubicada una fuente artística, obra del escultor José Gerbino y sobre el frente que mira al oeste, un busto del poeta Amado Nervo.”