Fundado por Leónidas Barletta, en 1930, nació en nuestro país, el Teatro del Pueblo, un teatro por el arte, vocacional, pedagógico y social. Había horizontalidad de roles que iban rotando en cada función.
En 1932, Roberto Arlt estrenó allí su primera obra, “300 millones”. El período más fructífero fue entre 1937 y 1943, con un repertorio universal que no descuidaba la producción de autores nacionales como Roberto Arlt (“Saverio el Cruel”), Raúl González Tuñón (“El Descosido”), Álvaro Yunque (“Los Cínicos”) y Nicolás Olivari (“Un Auxilio en la 34”).
Con la dramaturgia de Arlt surgieron los primeros rasgos de un teatro realista reflexivo, que se iría perfeccionando en obras como “El puente” (1949), de Gorostiza. Dicha corriente provenía de los Estados Unidos, con una estética realista propuesta por autores como Arthur Miller o Lee Strasberg.
El Teatro del Pueblo fue el primer experimento exitoso de teatro independiente en la Argentina, que se proponía “realizar experiencias de teatro moderno para salvar al denostado arte teatral y llevar a las masas el arte general, con el objetivo de promover a la elevación espiritual de nuestro pueblo”, según dice su estatuto.
Del Nuevo Teatro de Boero y Asquini, corriente innovadora de la escena local, surgieron actores como Héctor Alterio, Carlos Gandolfo o Enrique Pinti.
Desde la década del 50 en adelante, la escena se caracterizó por sus cuestionamientos sociales, éticos y estéticos. El denominado teatro del realismo social encontró verdaderos representantes de ese aspecto de la cultura.
Augusto Fernández, Agustín Alezzo y Carlos Gandolfo fueron los principales maestros que introdujeron el Método Stanislavski en sus escuelas de interpretación, responsables de formar a exitosos actores del panorama nacional actual.
De esa época fue Elsa O’Connor, talentosa actriz dramática de teatro y después de cine, que supo interpretar personajes de fuerte carácter. Era considerada una maestra de la actuación.
Heredó su fibra artística por parte de su madre que fuera la actriz y periodista Amelia Monti y su abuelo materno, el músico y cantante Francisco de Paula Monti.
Había debutado en 1923 con la compañía de Blanca Podestá en el Teatro Marconi, presentándose como bailarina en la obra “El que está exento de culpa que arroje la primera piedra”.
Se casó en 1926 con el actor Lalo Hartich (nombre artístico de Horacio Harretche) con quien tuvo su hijo Horacio O'Connor. Su nieto es el tenor Martin O'Connor.
En 1937 guiada por los vehementes aplausos del público y la crítica integró su propia compañía, realizando una larga gira por el interior del país cuyo repertorio eran de una verdadera jerarquía como La dama de las camelias”, “La sombra” y “ Madam Butterfly” entre otras.
Veinte años después obtuvo el Primer Premio Municipal a la mejor actriz dramática por su labor junto a Paulina Singerman en la obra Himeneo y en Celos llevada luego al cine por Zully Moreno.
Su labor central se centró en el Teatro Odeón de Buenos Aires en obras como La gata de Rino Alessi, La sombra de Darío Nicodemi y en una adaptación de La dama de las camelias entre otras.
Luego, su mayor éxito fue Luz de gas en el Teatro Astral, dirigida por Narciso Ibáñez Menta.
Participó en numerosas películas, desde su actuación en 1925 en el filme mudo “Muñecos de cera” seguidos por films sonoros como La vida de Carlos Gardel con Santiago Gómez Cou, Delia Garcés en 1939 más “El loco Serenata” con Pepe Arias, “La casa del recuerdo” actuando como madre de Libertad Lamarque, “La casa de los cuervos” con Amelia Bence y Luis Aldás, “Secuestro sensacional” con Luis Sandrini, “Rosa de América” con Delia Garcés, “Camino del infierno” con Mecha Ortiz , sin importarle como primera actriz o en destacados papeles secundarios, porque se sabía dueña de su talento.
En 1944 ganó el premio a la mejor actriz de reparto por “El deseo” de Carlos Schlieper.
Sus últimas dos películas fueron apariciones breves en “El misterioso tío Sylas” y “La senda oscura”, ambas de 1947 se estrenaron a un mes anterior a su desaparición trágica.

Luego de una gira por Chile y Perú, actuando en Montevideo, Uruguay en La gata “La gata” en un teatro de Montevideo, sufrió un accidente insólito pero fatal, se resbaló en medio de una escena y su cabeza golpeó contra el piano dejándola inconsciente, operada de urgencia por un coágulo en el cerebro, murió el 7 de abril de ese año a causa de un derrame cerebral.
La gran diva había nacido en Buenos Aires, 30 de noviembre de 1906, cuyo verdadero nombre era Elsa Asunción Celestino.
Bibliografía:
Manrupe, Raúl; Portela, María Alejandra: “Un diccionario de films argentinos” (1930-1995). Buenos Aires, Editorial Corregidor. 2001.
Couselo, Jorge Miguel: El negro Ferreyra, un cine por instinto. Buenos Aires. Editorial Freeland, 1969.
O’ Connor Elsa. Pasaje. Topografía:
Corre de N. a S. desde 200Bis al 299Bis entre las calles O´Higgins y Los Podestá, paralelo a la calle Juárez Celman.
Se le impuso ese nombre por D.4669 del 16 de setiembre de 1977.
Recuerda a la actriz dramática Elsa O’Connors, (1906 -1947) talentosísima que actuó tanto en obras teatrales como fílmicas.